Reñida con la verdad

POR: GUSTAVO FLORES

A 28 abril, 2026

AL IGUAL que su antecesor en el cargo de mayor importancia en México, Claudia Sheinbaum Pardo miente como respira en sus mañaneras y en los eventos que los fines de semana realiza a lo largo y ancho de la república. En descargo de López Obrador, ¡quién lo diría que alguna vez el que esto escribe le quitaría alguna culpa al Peje!, todos sabemos que era (es) serrano, de poca educación, tardó más de 10 años en sacar una licenciatura de cinco y con calificaciones de regulares a malas, mientras que la mandataria actual es: científica, pero no lo demuestra. Peor aún, monta en colera cuando alguien la pilla en la mentira…

APENAS ESTE fin de semana ocurrió un ejemplo de ello y Jesús Silva-Herzog Márquez, doctor en Derecho de la UNAM y Ciencia Política por la Universidad de Columbia, además de profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, nos lo cuenta con maestría:

“En su visita este fin de semana al estado de Hidalgo, la Presidenta hizo recorrido de los lugares comunes de su gobierno. Con la falta de imaginación expresiva que marca todos y cada uno de sus discursos, repitió con método las frases que se remachan desde hace siete años y presumió los beneficios de su gobierno”.

“Cuando habló de su política de salud, hizo alarde de la visita médica que deben recibir las personas mayores. Esa es una de las apuestas principales de su agenda sanitaria. Confiada, la Presidenta preguntó a la concurrencia si había tenido ya contacto con los enfermeros que deben visitar todas las casas del país para dar atención preventiva a los mayores de 65 años. Lo que escuchó fue una sorpresa para ella. La gente que la escuchaba negó que tales visitas estuvieran sucediendo. La Presidenta celebraba un programa que no había tenido ningún impacto en la vida de quienes la escuchaban”.

“A la mitad de la intervención de la Presidenta, se escucha a un hombre que grita “¡No hay doctores, no hay medicamentos!”. Sheinbaum reaccionó de inmediato y de modo brusco refutó a quien la interpeló: “¡No… sí hay medicamentos!”. El reflejo de la Presidenta fue llamar mentiroso al hombre que denunciaba que las medicinas siguen faltando en el hospital de su pueblo. “¡Yo sé que sí hay medicinas y si usted lo niega, miente!”. Sus colaboradores la habrán convencido con algunas láminas de que el problema que le heredó la administración anterior estaba totalmente resuelto. Al parecer, todas las semanas revisa los números y el problema ha sido superado. De acuerdo con esos reportes, solo falta un porcentaje mínimo de medicinas en los centros de salud…

SEGÚN vemos los de MAAT DICE, en los informes que sus colaboradores  le presentan a la presidenta el problema de falta de medicinas ha sido superado; pero la realidad es muy diferente. A Claudia Sheinbaum le pintan las cosas muy diferente, a lo mejor hasta cree que si tenemos un sistema de salud mejor que el de Dinamarca y como consecuencia directa, ella siempre está reñida con la verdad…

Se gobierna en la mentira

DEL DESAPEGO de la Presidenta a la verdad hay muchas muestras, dice Jesús Silva-Herzog. “Como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, como candidata a la Presidencia y ahora como presidenta de la República se ha apartado de la verdad con toda naturalidad cuando así le conviene. Una mujer que presume de razonar como científica no tiene el impulso de cotejar la información que le presentan sus colaboradores ni la información que difunde al país. Pero lo que quiero registrar no es un gobierno que miente sino uno que vive en la mentira. La mentira puede ser, en efecto, una estrategia del poder para ocultar lo que puede lastimar su imagen pública. Se niega que el Palacio Nacional se utilice como asoleadero, se niega que la empresa gubernamental sea responsable de un gravísimo derrame de combustible en el mar. Pero lo que vemos es que la mentira corre dentro del gobierno tan libremente como sale de él”.

“Se gobierna en la mentira cuando la información se evalúa por la lealtad que demuestra a la causa y no por su fundamento de verdad. Todo aquello que confirme el discurso oficial se tendrá por aceptable. Lo que lo niegue será tratado de inmediato como una agresión y una mentira. En un régimen sustentado en la polarización constante, el pensamiento es de trinchera. Ese ha sido el clima de la comunicación gubernamental desde hace siete años y el efecto no es solamente el engaño, sino también la incompetencia. Al someter toda información al filtro de la adhesión política, el gobierno deja de ver lo que sucede, reacciona tarde a lo que pasa, no puede adelantarse a lo que puede venir. Un gobierno sin soportes de verdad es un gobierno que pierde los sentidos”.

“Se gobierna en la mentira cuando se ha impuesto la opacidad en todos los ámbitos de gobierno. La destrucción institucional de los últimos años ha terminado por destruir el ecosistema de la transparencia que es indispensable para una buena gestión pública. Eso que se descartaba como una frivolidad onerosa era también un valioso apoyo de la administración. Las víctimas de la devastación de las instituciones no son solamente los particulares, las minorías, quienes son vulnerables a la arbitrariedad del poder. También es víctima la administración misma al perder fuentes de información independiente y verificable. El engaño tiene permiso en toda la pirámide burocrática”.

“Si a la Presidenta se le ve sin brújula es precisamente porque está en el centro de una telaraña de mentiras. Porque no se empeña en confrontar la verdad, porque le mienten cotidianamente y sin consecuencia alguna, porque hay licencia para el engaño en su gobierno y en su partido”.

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La Bananera

EN TÉRMINOS muy similares, con otras palabras pero al fin de cuentas dijo lo mismo que Silva-Herzog el regiomontano Manuel J. Jauregui, quien estudio en la Universidad de Texas y creó la primera Escuela de Periodistas en México. Comenta el maestro Jáuregui, “Afirma el viejo adagio que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Quizás falte agregar a este proverbio un colofón: El político mexicano es el único animal que tropieza cada viaje -sin excepción- con la mismísima piedra” …

“No hace ni meses que en su bananera (mañanera, siempre se nos chispotea el teclado) la Presidenta y su Secretario de Salud (ese del apellido impronunciable) informaron que el abasto de medicinas en el País estaba garantizado. Llevamos en este México Mágico ocho años con desabasto de medicinas, sobre todo las urgentes para tratamientos oncológicos, diabetes e hipertensión” …

“¿Y qué creen, amigos lectores? Que en su gira de fin de semana por Hidalgo, la Presidenta se topó -de nuevo- con RECLAMOS airados de los pobladores de Tenango. Muchas carencias le reclamaban, pero adivinen cuál era la queja que más sonaba… ¡NO HAY DOCTORES NI MEDICAMENTOS! ¿Qué acaso no estaba ya solucionado el problema? ¿O qué no emplearon el pretexto de atender con médicos las áreas rurales para justificar los pagos a la dictadura CUBANA para traerse médicos de allá? ¿Dónde están, pues, tanto los médicos como las MEDICINAS? En la imaginación de nuestros gobernantes, debe suponerse, porque en territorio mexicano no están. ¡Y aun así mandan millones de pesos de ayuda humanitaria a CUBA! Mejor mándenla a Hidalgo a atender a esos pobladores que, además, se quejan de llevar ya SEIS MESES como DAMNIFICADOS olvidados por las autoridades, por una tromba que causó deslaves, destrozó caminos y generó enormes perjuicios a su comunidad” …

“De nueva cuenta, LA REALIDAD a nivel ciudadano alcanza -y sorprende- a la Presidenta, quien en su PALACIO en el Zócalo no se cansa de afirmar que en México vamos muy bien. Claramente la Presidenta NO ESTÁ enterada, así como no supo -y, por tanto, MINTIÓ- sobre el derrame en el Golfo de México; así la engañan sobre casi todos los temas la selección olímpica de ineptos, y en algunos casos corruptos, de su Gabinete. Si en lugar de culpar a Calderón o a Peña de todo, asumiera la responsabilidad de que lo que HOY acontece en México es CULPA directa de la cuatroté, podríamos abrigar la esperanza de ver soluciones concretas” …

LO PRIMERO que tendría que hacer la Presidenta (o Presidente), –opina Manuel J. Jáuregui– es dejar de encubrir, proteger y evitarles el costo de sus errores a los cuatroteros. El mal llamado movimiento jamás deberá tener supremacía sobre la ley, la transparencia y la rendición de cuentas para todo servidor público. La labor de la Presidenta no es proteger a Morena de las consecuencias de sus gazapos y corrupción, sino velar por la buena marcha del País… (GFA).-

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