Los que saben

POR: GUSTAVO FLORES

A 17 enero, 2026

UN BUEN consejo en todas las áreas del conocimiento humano, es que cuando nos topemos con un tema que no dominemos, del cual tengamos dudas, pocas o muchas, recurramos a los que saben. Siempre hay quienes saben más que nosotros y ahora con todas las herramientas que nos da la modernidad podemos encontrarlos…

EL ABOGADO brasileño Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela y el tan manoseado concepto de soberanía: “Muchas personas me preguntan mi opinión sobre la cuestión de los EE. UU. y Venezuela, como profesor de derecho internacional que vive hace 10 años en los EE. UU.. En lugar de responder uno por uno, decidí poner aquí lo que pienso. Para quien tenga interés y paciencia para leer, aquí va:

“Mi opinión es que el debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invoca la “soberanía”, la “no intervención” y el “orden jurídico internacional” como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es” …

Y AFIRMA: “La soberanía no es un fin en sí misma; ¡nunca lo fue!. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población. Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder—, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender. El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son “valores occidentales” opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente” …

FELIPE Hasson agrega que Venezuela no es un caso de “divergencia ideológica”; “es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo. No hay elecciones libres. No hay prensa independiente. No hay un Poder Judicial autónomo. No hay canales internos efectivos para que el pueblo se libere por su propia cuenta. Defender que ese pueblo “resuelva solo” su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento” …

“Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas. La reacción de muchos venezolanos deja esto claro. Mientras comentaristas extranjeros, cómodamente distantes, condenan las intervenciones en nombre de una soberanía abstracta, quienes viven la desesperación real celebran. Celebran porque ven una oportunidad concreta de liberación. Celebran porque saben que el “respeto a la soberanía” fue, durante años, la excusa perfecta para la inercia internacional” …

COMENTA: “El paralelo histórico es inevitable. Si en la Europa de los años 1940 las potencias hubieran decidido no liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Ningún orden jurídico serio puede exigir neutralidad ante crímenes masivos contra la propia población” …

“Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual. Es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos en un argumento de conveniencia para proteger a los opresores. No hay nada de progresista en ello. No hay nada de humanista. Solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre soberanía y supervivencia. El derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno —absolutamente ninguno— tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz” …

EL ESPECIALISTA en derecho internacional brasileño, señala que otro argumento recurrente —e intelectualmente perezoso— es el de que la intervención no sería “humanitaria”, sino movida por intereses económicos. Aunque existan intereses estratégicos o económicos —como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en la política internacional—, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando este atiende a una demanda real y explícita del propio pueblo oprimido…

“El criterio central no es la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Y esa realidad es inequívoca: los venezolanos, en su mayoría, celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor. Fue el propio régimen dictatorial el que, al elegir preservar el poder a costa del hambre, de la represión y de la destrucción social, abrió la puerta a una respuesta externa. Cuando un gobierno ataca sistemáticamente a su propio pueblo, él mismo elimina cualquier autoridad moral para cuestionar los motivos de quien interviene para poner fin a ese sufrimiento. En este escenario, incluso una acción impulsada por intereses no exclusivamente humanitarios se vuelve necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresión” …

CONCLUYE en su exposición: “Por lo tanto, la fundamentación de aquellos que colocan la ideología por encima de todo —y que después rebuscan en el derecho internacional frases, conceptos y principios que sirvan a la respuesta que ya decidieron dar— es, como mínimo, lamentable. No es una defensa seria de la legalidad internacional, sino un ejercicio de cinismo selectivo, hecho a la distancia y sin ninguna empatía por quien vive el colapso en carne propia. Cuando la ideología viene antes del ser humano y la soberanía es invocada para justificar la miseria, el derecho deja de ser instrumento de justicia y pasa a ser apenas retórica vacía al servicio de la indiferencia” …

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Opinión del Fiscal de Hierro

JAVIER COELLO Trejo, cuyas cartas credenciales y capacidad todos conocen, comenta que para algunos la actuación del presidente Donald Trump (suponiendo sin conceder que esté motivado por una intención genuina) ha derivado en una violación muy delicada al derecho internacional y a los límites que supone la soberanía de los Estados. En cambio, para otros, la postura ha sido que frente a grandes males, grandes remedios. Es así que la detención de Nicolás Maduro, dictador de Venezuela, que ha destruido y sometido a su pueblo, para muchos, se trata no solo de una conducta justificable, sino necesaria…

NOS ENCONTRAMOS ante una situación en la que las posturas y opiniones son tan amplias como el número de personas que las tienen. Sin embargo, el verdadero problema que nos aqueja no está en lo sucedido en Venezuela, sino en lo que se insinúa que puede pasar en México. Existen ya rumores, avisos y advertencias, como quieran llamarles, de que el presidente Donald Trump y los Estados Unidos de Norteamérica están considerando realizar ataques militares dirigidos a territorios de la República Mexicana en los que predomina la presencia de grupos de delincuencia organizada, a los que Donald Trump llama “terroristas”…

“Frente a ello, la respuesta de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido, por decirlo de forma bonita, profundamente pasiva. Pues, ella insiste en privilegiar el diálogo, en no cruzar límites y, por supuesto, en respetar la soberanía nacional. Ahora, el problema no es el discurso y el fondo en sí, sino la forma; después de todo, nuestra presidenta ha transmitido sus ideas con un tono que denota nerviosismo y, sobre todo, temor” …

AÑADE El Fiscal de Hierro: “Vayamos al fondo: es un hecho notorio y de conocimiento público, aunque muchos pretendan negarlo, que los Estados Unidos de Norteamérica, como dice el dicho, nunca “dan paso sin guarache”, es decir, que nunca intervienen sin un interés subyacente y de manera pacífica. Es muy ingenuo, incluso estúpido, decir que los Estados Unidos de Norteamérica se manejan bajo un altruismo político internacional. Aun si lograran erradicar, en su mayoría, el narcotráfico y los grupos violentos de la delincuencia organizada (cosa que no estimo pueda realizarse de manera absoluta), tenemos que hacernos una pregunta obligada: ¿Cuál es la finalidad real y qué nos va a costar a los mexicanos?” …

“Reitero, es ingenuo y estúpido pensar que se trata de una intención de “liberación”, y que no hay algún interés por debajo, ya sea territorio, petróleo, agua, control político o cualquier otra, que genere un beneficio arrebatado a la mala. Sin embargo, sería también particularmente irresponsable ignorar la otra cara de la moneda, pues una parte importante y considerable de la clase política mexicana, sobre todo los miembros que pertenecen al partido en el poder, mantienen vínculos directos y evidentes con el narcotráfico” …

“Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el trato preferencial y la tolerancia (“abrazos, no balazos”) fueron una situación constante y sistemática. Incluso, ya es evidente que existen muchas figuras dentro del círculo más cercano del expresidente que están profundamente comprometidas e involucradas con grupos de delincuencia organizada, como Rubén Rocha Moya, Américo Villareal Anaya y el propio Adán Augusto López. Y nadie hace nada. Se protegen entre ellos y, los demás, se hacen de la vista gorda. No puedo afirmar con certeza, ni pretendo hacerlo, que nuestra actual presidenta tenga algún tipo de vínculo con la delincuencia organizada, pero no puedo concebir que no sepa de los pactos que existieron en el sexenio pasado; pactos a los que no se entiende si solo los tolera o si les teme” … (GFA).-

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