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El pueblo sabio ya no les cree
POR: GUSTAVO FLORES
A 9 diciembre, 2025

NO LO decimos nosotros, lo señalan y de manera muy clara las encuestas serias, así como periodistas y columnistas de prestigio que por tanto no obedecen a intereses oficialistas ni están en sus nóminas. Lo aseguran también libre pensadores que vieron claramente que la concentración del sábado 6 en el Zócalo, la fiesta de la presidenta fue muy al estilo del viejo PRI que tanto critica ella y su antecesor, la plancha la llenaron sus esbirros con puro acarreado, como pudo constatar todo aquel que quisiera y de lo cual como mudos testigos antes, durante y poco después del evento estuvieron los camiones que trasladaron a la borregada desde Sonora, Sinaloa, Veracruz, Tamaulipas, etc, etc, etc, algunos en incómodos viajes de hasta 30 horas según se quejaron… aun así, en Palacio negaron que hubo acarreados…
LOS ENCARGADOS del acarreo, bien lo saben en Palacio, fueron los gobernadores más corruptos del partido Morena que, por coincidencia la gente los liga con la delincuencia organizada y que por tanto están en la mira de las agencias norteamericanas antidrógras (CIA,DEA, el Pentágono), quizás pensando que así los protegerá; por lo pronto ya negó que hubiera acarreados. También colaboraron para llenar la plancha del Zócalo y agradar a Sheinbaum los líderes de los sindicatos que tienen sus mañas para obligar a sus representados a hacer lo que les ordenas, como Pedro Haces de la CATEM, Alfonso Cepeda del SNTE y otros de esa calaña y tan corruptos o más que losmencionados…
RAYMUNDO Rivapalacio, uno de los más prestigiados columnistas del país, opina que lo más inquietante no es que haya corrupción en México, sino la impunidad garantizada desde la cúpula a quienes se regodean en ella. “Los viejos priistas fueron maestros del cinismo, pero al menos tenían claro que la corrupción era un delito que se debía esconder. Morena, en cambio, la convirtió en una virtud revolucionaria. López Obrador dividió al país en “pueblo sabio” y los otros, los neoliberales conservadores, reaccionarios y de extrema derecha que buscaban salvaguardar sus privilegios. Ese discurso ya no produce resultados homogéneos, y una parte al menos de ese “pueblo bueno”, les está cobrando las facturas”…
Ya no les creen
RAYMUNDO comenta que las encuestas de EL FINANCIERO lo demuestran. “En marzo, 60% de los entrevistados decía que Sheinbaum no estaba combatiendo la corrupción y el 29% aprobaba sus esfuerzos; en julio, 66% la reprobaba y 25% consideraba buena su política. En noviembre (el mes que acabamos de pasar) brincó 12 puntos y 80% vio la corrupción como uno de sus males, y un terrible 12% consideraba que la estaba combatiendo”. -Definitivamente los mexicanos, “el pueblo bueno” como lo bautizó El Peje, ya no cree las mentiras de la 4T, ya se dio cuenta del engaño. Y como no iba hacerlo, si mientras en la mañanera les dicen que todo está en paz, ellos sufren del acoso constante de la delincuencia, de masacres a familias inocentes, de asesinatos a mansalva de autoridades municipales, de estallidos de coches bomba…
SIGUE Rivapalacio: “Brugada no estuvo mejor. En marzo, 64% veía la corrupción como uno de sus déficits, mientras 24% la respaldaba; para julio la desaprobación escalaba a brincos 78% decía que no la estaba combatiendo, contra 16% que seguía apoyándola. Para noviembre, como se vio ayer en la última encuesta, siguió hundiéndose con 83% considerando que no lucha contra el fenómeno y apenas una persona de cada 10 piensa lo contrario. Como referencia, cuando Sheinbaum dejó la jefatura de Gobierno capitalina, sólo 2.8% en las encuestas mencionó la corrupción como un problema. Hoy es totalmente diferente” …
Ubicados
LO QUE los electores están viendo ahora en el país, en el mundo ya lo habían registrado desde el gobierno de López Obrador. Transparencia Internacional, la organización global que mide la percepción de corrupción, colocó a México en el puesto 140 de 180 países en su ranking de 2024, con una puntuación de 26 sobre 100, donde 0 es igual a “peor corrupción”, y 100 es igual a “transparencia ideal”, la que es la calificación más baja que había tenido hasta ese momento. El retroceso de 19 puntos desde 2014 dejó a México en el penúltimo lugar entre las 20 economías más poderosas del mundo, sólo arriba de Rusia…
MORENA llegó al poder como la gran promesa de regeneración. Y durante un tiempo, millones creyeron que era posible un país distinto. Pero la realidad se ha encargado de mostrar que el cambio no se mide por el color de la boleta, sino por la rendición de cuentas. Y cuando el poder se considera moral por decreto, inevitablemente se corrompe…
LA SOCIEDAD mexicana ha sufrido muchos fraudes, electorales, económicos y culturales incluso. “Pero el más cruel es el de la esperanza. Morena pretende seguir jugando con los mexicanos, ocultando lo que sabía López Obrador y conoce Sheinbaum: que los más corruptos son de casa. Las encuestas van demostrando que las acusaciones selectivas de corrupción están agotando su ciclo y es posible que terminen convertidos en lo que juraron destruir. Podrán seguir disfrazándose de movimiento popular, repetir que luchan contra los privilegios y culpar al pasado todo lo que quieran, pero hay una verdad que tarde o temprano los alcanzará a todos en el poder: la corrupción nunca muere, sólo cambia de camiseta” …
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Las cosas por su nombre
HOY MISMO, un maestro del periodismo en México, Carlos Marín, en su “Asalto a la razón” nos da una lección de cómo debemos tomar y combatir en beneficio de los mexicanos las horrendas cosas que está sufriendo, inicia: “Para el sentido común y la experiencia cotidiana es ofensivo que se discuta si la explosión de un coche bomba es o no terrorismo” …
AGREGA que “lo ocurrido el sábado en Coahuayana, Michoacán (cinco muertos y 7 lesionados) no es una rareza semántica ni un dilema doctrinal: provoca terror, busca infundir miedo colectivo. Es una estrategia criminal para someter amplios territorios” …
“El 1 de enero de 1994 aterrorizaron las explosiones de coches bomba en un centro comercial de la capital (cinco heridos), otra frente al llamado “palacio federal” de Acapulco, y en junio siguiente una en Guadalajara (cinco muertos, diez heridos), y 12 años después (6 de septiembre de 2006) fue terrorífico que tiraran cinco cabezas humanas en un centro nocturno de Uruapan, Michoacán2 …
“Quienes insisten en que el terrorismo persigue fines “políticos, ideológicos o religiosos” parecen ignorar que los criminales llevan más de 20 años persiguiendo el control político: imponen a sus operadores en municipalidades, financian campañas, manipulan elecciones, cobran derecho de vida en comunidades enteras y amedrentan a gobernadores, alcaldes y hasta autoridades “de más arriba”. ¿No persiguen un fin político? ¿Llamarlos terroristas aplica solo si sus perpetradores usan turbante y hablan árabe, inglés o francés? …
QUIEN fuera director de Milenio, añade que: “El bombazo del sábado está precedido por horrores que cualquier país civilizado reconocería como terrorismo: decapitaciones, descuartizamientos, cuerpos colgados en puentes, fosas clandestinas, etcétera, etcétera. Asumir que es terrorismo no significa “acatar” o “someterse” a Donald Trump sino aplicar el Código Penal Federal (artículo 139), respaldar la definición de las Naciones Unidas y respetar los acuerdos internacionales aprobados por el Senado. Hasta la Fiscalía General de la República lo entendió así… durante unos minutos, y reculó:
“En su comunicado inicial calificó de “terrorismo” lo sucedido en Coahuayana, pero después, deduzco que modificado por la fiscal Ernestina Godoy, degradó el delito a “delincuencia organizada”, como si un coche bomba fuera equiparable al viejo delito de “asociación delictuosa”, y no un recurso dirigido a paralizar a toda una región mediante el miedo. No es jurídico el problema: es político y cultural” …
“En el obradorato se ha extendido el puritanismo conceptual de su patriarca: temor a llamar las cosas por su nombre. La explicación parece ser que, de reconocer el gobierno que en México hay terrorismo, sería aceptar que perdió el control territorial y existen zonas de excepción donde las bandas criminales operan de facto como insurgencias armadas con fines de dominio político. Por eso la insistencia en eufemismos, como si el lenguaje moraloide pudiera borrar la realidad o reducirla a trámite” …
Y EN NUESTRA opinión con toda razón, el maestro Carlos Marín concluye: “Es terrorismo, sin duda, y la necedad oficial por negarlo, tiene consecuencias: diluye la gravedad de los hechos, impide clasificar adecuadamente los riesgos, obstaculiza la cooperación institucional e internacional y, lo peor de todo, normaliza la barbarie” … (GFA).-


