*El testamento, la nueva pantalla *Si está enfermo, debe renunciar

POR: MAAT

A 24 enero, 2022

CREER EN la afirmación de Andrés Manuel López Obrador de que ya tiene preparado un “testamento político” para el caso de que muera siendo presidente, además de ingenuo, iluso, candoroso y hasta estúpido, pero no pensamos que el Mesías haga esa aclaración porque él
sea todas esas cosas, por el contrario, creemos que está aprovechando su condición enfermiza
para sacar raja política y precisamente por ser todo lo contrario, ladino, vivo, astuto y sagaz. López Obrador está utilizando su afección cardiaca para poner una nueva pantalla a los grandes y graves problemas nacionales y que todo mundo hable de un testamento que solamente en su mente existe…

A SU SALIDA del Hospital Militar donde le practicaron un cateterismo de emergencia, el
presidente habló “abiertamente” sobre su condición de salud, con la evidente intención de derivar a la idea de que él (el todopoderoso) decidirá qué pasará ante su eventual ausencia y
quién quedaría en la Presidencia, lo que contradice de pe a pa a nuestra Constitución, que
claramente prevé en su artículo 84, que si el presidente falta definitivamente en los últimos
cuatro años de su gobierno, como sería el caso pues el Peje ya superó los primeros tres años,
será el Congreso de la Unión el que decida, por mayoría calificada de dos terceras partes,
quién será el presidente sustituto que termine el sexenio”…

SEGÚN EL DERECHO familiar solamente se puede heredar aquello de lo que se es dueño, que
es el caso de los bienes materiales, y en el caso de obligaciones y derechos, sólo pueden
transferirse cuando se refieren a actividades privadas ya sea profesionales o legales, y eso se
realiza mediante el documento testamentario, que es el acto por el cual una persona llamada
testador o autor de la herencia expresa libremente su voluntad de disponer de sus bienes,
derechos y obligaciones, y los designa a determinadas personas para después de su muerte.
Sin embargo, un cargo de elección popular, como es el de la Presidencia de la República, ni es
un bien material de propiedad privada, ni es un derecho o una obligación contractual. Quien
ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo lo hace por mandato del pueblo y de la mayoría de
votantes que lo elige y está en el cargo sólo para servir por un periodo constitucionalmente
establecido…

EL PRESIDENTE no es el dueño de la Presidencia y mucho menos del Poder ni de la soberanía
popular y, no puede decidir qué sucede en su ausencia, porque eso ya lo dicta la misma
Constitución que un presidente jura “cumplir y hacer cumplir”, mucho menos puede “heredar” o “testamentar” un cargo y un poder que no le pertenecen. Pensar que Andrés Manuel no lo
sabe, exhibiría a sus críticos no a él. Lo hace para imponer agenda, para ocupar a sus contrarios en discusiones estériles, para que no lo molesten con lo importante…

PARA EL caso específico, lo importante no es el testamento, lo importante es que el presidente de los mexicanos sí está enfermo. Para empezar antes de tomar posesión fue intervenido del corazón y ya en el poder le ha dado dos veces la enfermedad que más muertes ha ocasionado a la humanidad, el terrible covid, que si bien la ha superado, ha sido por la magnífica atención médica que ha recibido y los medicamentos que tiene a su alcance, además de que quizás ningún otro cargo en el país, seguramente ninguno, es tan estresante, demanda tanto desgaste físico y trabajo desde la madrugada hasta ya entrada la noche, lo que a su edad le mina la energía y la salud en gran medida, razón por la cual ahora tuvo que ser intervenido de emergencia para practicarle el cateterismo; las preocupaciones y el tipo de preocupaciones son de tal magnitud que le pueden provocar desde un derrame hasta un paro cardiaco y eso cada vez será un mayor riesgo en estos tres últimos años de gobierno…

LUEGO DE que se le practicó el cateterismo, Alejo Sánchez Cano, articulista de El financiero, no se anduvo por las ramas y afirmó en su columna que: México tiene un presidente enfermo,
que como tal, debe renunciar. “Lo cierto es que un cateterismo no se le practica a un corazón sano”, afirma el periodista de reconocimiento nacional…

Y AGREGA: En diciembre de 2013 López Obrador sufrió un infarto al miocardio. Además, en dos ocasiones se ha contagiado de COVID-19, y lo que se sabe hasta ahora es que algunas de
las posibles secuelas del coronavirus afectan al corazón. El presidente presume con frecuencia una alimentación que no es apta para una persona que tiene antecedentes de padecimientos
cardiacos y también padece hipertensión. El mandatario también ha requerido una intervención en los nervios del cuello por una dolencia en las cervicales, e incluso recientemente tuvo un desgarre en una pierna”…

Y VA MÁS ALLÁ: “Su salud física no es buena. Además, al observar con detenimiento sus expresiones cotidianas en las conferencias de prensa mañaneras, cargadas de mentiras e incoherencias, podría concluirse que López Obrador también tiene manifestaciones sicológicas
que podrían estar mermando sus facultades mentales…. En la realidad se observa a un presidente con la salud física disminuida, por lo que una exigencia social de conocer el verdadero estado de salud de su presidente no es exagerada ni está fuera de lugar”…

Y RECUERDA: “El propio López Obrador presionó de dura manera a su antecesor, Enrique Peña Nieto, en un tuit de junio de 2014, en medio de la coyuntura de una intervención médica que le fue practicada al entonces mandatario, Andrés Manuel expuso: “Existe el rumor de que EPN está enfermo, Ni lo creo, ni lo deseo. Pero es una buena salida para su renuncia por su
evidente incapacidad”. Cualquier persona podría sustituir el nombre de EPN por el de AMLO, y el tuit sería totalmente vigente…

“LÓPEZ OBRADOR no está al cien, como presumen él y sus cercanos (dice Alejo Sánchez). A su gobierno le falta poco menos de tres años, que serán intensos y requerirán del mandatario
entereza física y sicológica. A nadie conviene que el presidente López Obrador gobierne con
disminuciones de salud físicas o mentales, o con ambas. Los informes sobre la salud del mandatario deberían ser naturales, comunes y frecuentes. Ocultar el estado de salud de quien
gobierna sólo lleva a la sospecha de que algo delicado se mantiene en reserva. La sociedad
merece conocer la verdad, y si el mandatario no está en condiciones de gobernar, por responsabilidad debe renunciar”…

AL MARGEN de dimes y diretes, nuestra Constitución, establece el procedimiento a seguirse en el caso de la falta absoluta del Titular del Ejecutivo. El artículo 84, señala que al presentarse esta, asumirá el cargo el Secretario de Gobernación. Si la falta ocurre en los dos primeros años
del gobierno el Congreso nombrará un Presidente Interino, y se convocará a elecciones para elegir a otro presidente; si se presenta en los últimos cuatro años, entonces el Congreso nombrará a un presidente substituto que terminará el sexenio. El testamento político, insistimos, es la nueva pantalla del Mesías para mantener ocupado a medio mundo, o un mal
chiste en momentos en los que urge que los políticos se pongan a trabajar por México y los mexicanos… (GFA).-

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